13 de junio de 2017

Demencia

Di qué debo extrañar, con tal intensidad
que siendo lo que es, no debería ser...
Di que esto es obsesión, pura ambición,
a nadie voy a decir que todo es por ti.

¡Bendito mal!, sé que no cederás
aún si llego a gritar, implorarte no más.
Me desvelaré y no desesperaré,
para que entiendas al fin que yo no soy así.

Extraña es la noción de sensación,
cuando creo sentir la muerte al vivir.
Y hacia la demencia voy, demente estoy,
amanecer de mi insensatez...

¡Bendito mal!, sé que no cederás
aún si llego a necesitar un poco de piedad!
Me aferraré y no desertaré,
hasta que sepas por fin por qué estoy aquí.

Maldita sea tu voz que grita en mi interior
y que al trascender me hace renacer.
Di en qué ya no pensar, ya no imaginar,
a nadie diré hasta donde llega tu poder.

...

Y aún en la oscuridad, me atraparás,
seguirás moldeando mi huraño encanto.
¡Golpéame! ¡Ven y destrúyeme!...
pero al final seguiré ahí
Y me dejarás ser feliz.





Fran Zama
Catarsis sobre mi cruel compañera de los últimos años

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